No estás casado con tu proveedor de hosting: si te da mal servicio, va lento o se ha vuelto caro, puedes cambiarte a otro mejor. A eso se le llama migrar el hosting, y bien hecho es transparente para tus visitantes. Mal hecho, puede tumbar la web o perder correos. Aquí vemos cuándo conviene, cómo se hace y qué evitar. Forma parte de la guía sobre elegir dominio y hosting.
Cuándo conviene migrar
Las señales típicas de que toca cambiar de hosting: tu web va lenta y el proveedor no lo soluciona; se cae con frecuencia; el soporte no responde o no resuelve; te has quedado sin recursos y necesitas crecer; o sencillamente has encontrado una opción mejor o más económica. Migrar es un proyecto puntual con algo de trabajo, pero si tu hosting actual te está costando clientes o disgustos, casi siempre compensa.
Qué se mueve en una migración
Migrar no es solo «copiar la web». Hay que trasladar todos los elementos para que en el nuevo servidor funcione igual: los archivos del sitio, la base de datos, las cuentas de correo (un punto que mucha gente olvida), los certificados SSL y la configuración. Y, al final, reapuntar el DNS para que el dominio mire al nuevo servidor. Si algo de esto se queda por el camino, aparecen los problemas.
Los pasos de una migración
- Preparar y copiar: hacer copia completa de archivos y base de datos del hosting actual.
- Montar en el nuevo: subir todo al nuevo servidor y configurarlo (PHP, base de datos, SSL).
- Probar antes de cambiar: comprobar que la web funciona en el nuevo servidor antes de tocar el DNS.
- Migrar el correo: trasladar cuentas y mensajes para no perder emails.
- Reapuntar el DNS: cambiar los registros para que el dominio apunte al nuevo hosting.
- Verificar y vigilar: confirmar que todo carga bien y vigilar durante la propagación.

El truco para no tener caídas
La clave de una migración «sin downtime» es el orden: primero montar y probar todo en el nuevo servidor, y solo al final cambiar el DNS, cuando ya sabes que funciona. Como el cambio de DNS tarda un rato en propagarse (puede ir de minutos a horas), durante ese margen conviene mantener el hosting antiguo activo, para que quien aún ve la versión vieja siga teniendo web. Así nadie se encuentra el sitio caído en ningún momento. Por eso no se debe cancelar el hosting anterior hasta confirmar que la migración está completa y propagada.
Errores que evitar
- Cambiar el DNS antes de probar: si reapuntas y algo falla, la web se cae para todos.
- Olvidar el correo: migrar la web y perder las cuentas o los mensajes de email.
- Cancelar el hosting viejo demasiado pronto: antes de que propague y esté todo verificado.
- No revisar el SSL: y dejar la web sin https tras el cambio.
- No avisar de los tiempos: hacer la migración en hora punta en vez de en un momento de poco tráfico.

Cómo te ayudamos en WebsDirect
En WebsDirect nos encargamos de migrar tu hosting de forma planificada y transparente: copiamos y montamos todo en el nuevo servidor, probamos antes de tocar nada, trasladamos el correo, reapuntamos el DNS en el momento adecuado y vigilamos la propagación, para que tu web y tus emails no se resientan. Con más de 450 proyectos, hemos hecho muchas migraciones sin que el visitante se entere de nada.
¿Quieres cambiar de hosting sin sustos? Solicita un diagnóstico gratuito y lo planificamos.
Preguntas frecuentes sobre migrar de hosting
Sí. Migrar de hosting consiste en trasladar tu web a otro proveedor, y bien hecho no pierdes nada: se copian los archivos, la base de datos, el correo y la configuración al nuevo servidor, se prueba que funciona y se reapunta el dominio. La clave es planificarlo y probar antes de cambiar el DNS. No estás atado a tu proveedor actual: si te da mal servicio, puedes cambiarte a uno mejor.
No tiene por qué, si se hace en el orden correcto. El truco es montar y probar todo en el nuevo servidor primero y cambiar el DNS solo al final, cuando ya funciona. Como el cambio de DNS tarda en propagarse, conviene mantener activo el hosting antiguo durante ese margen. Así la migración resulta transparente y nadie se encuentra el sitio caído.
Todo lo necesario para que la web funcione igual en el nuevo servidor: los archivos del sitio, la base de datos, las cuentas y los mensajes de correo, los certificados SSL y la configuración del servidor. Por último, se reapunta el DNS para que el dominio mire al nuevo hosting. El correo es un punto que mucha gente olvida y que conviene no descuidar.
El traslado de archivos y base de datos puede llevar de unas horas a un día según el tamaño de la web. A eso se suma la propagación del DNS tras el cambio, que va de unos minutos a varias horas. Durante ese margen se mantiene el hosting antiguo activo para no tener cortes. En conjunto, una migración bien planificada se completa en uno o dos días sin que el visitante note nada.
Cuando tu web va lenta y el proveedor no lo soluciona, cuando se cae con frecuencia, cuando el soporte no responde, cuando te has quedado sin recursos y necesitas crecer, o cuando encuentras una opción mejor o más económica. Migrar tiene algo de trabajo puntual, pero si tu hosting actual te está costando clientes o disgustos, el cambio casi siempre compensa a medio plazo.
Si tienes conocimientos técnicos, sí; muchos paneles ofrecen herramientas de migración. Pero los puntos delicados (el correo, el SSL, el momento del cambio de DNS, no cancelar el hosting viejo antes de tiempo) son justo donde aparecen los problemas. Si no quieres arriesgar tu web ni tus emails, lo razonable es que lo haga alguien con experiencia que lo planifique y lo verifique.